Porque el saber no muere, sino inspira...
¡Oh, musas, despertad ahora! ¡No nos abandonéis aún!

miércoles, 2 de agosto de 2017

Recuerdos


Nada resiste
la embestida del tiempo,
pero ésta, siempre
tarda en llegar.

Recuerdos que se agolpan
cual espíritus condenados
en los lugares que ensancharon tu alma
una vez,
abren ahora, sin violencia,
cortes profundos que volverán a sangrar.

Desaparecida ya la ofensa del cuchillo
queda el punto débil
por el que escapa mi alegría.

viernes, 28 de julio de 2017

Cantiga sureña


Si fuésemos los hijos
de un dios solar;
el mismo que calienta nuestras nucas
cariñoso.
Si le adorásemos como merece,
quizás entonces
nuestros espíritus vibrasen
como las cuerdas de guitarra
y nos lanzásemos
al asalto de la cargada diligencia
y a la revolución.

El calor forja el metal
Fotografía del autor. Benimaclet, Valencia
y la rebeldía.
Torna lo insípido en sabroso.
Pero nosotros
habitantes de una tierra seca;
nosotros cambiamos de dioses.
Le rezamos al dinero y al trabajo,
al crédito y al auto,
al teléfono,
a todo aquello que nos permite hablar
sin vernos,
ahorrar tiempo de vida
y entregárselo al producto.
En resumen:
morir más raudos.

La filosofía del frío nos ha calado
un poco a todos.
Las dosis son constantes y producen
adicción.
Vemos a los triunfadores
del dios moneda
venir al Sur a disfrutar
de un sol que les abrasa,
y trabajamos duro
bajo el mismo Sol
para obtener
más pizcas
de su dinero.

Migajas
y aprobación.

miércoles, 12 de julio de 2017

¿Y tú qué esperas?


A menudo caen las flores del árbol
sin que nadie se dé cuenta.
¿Y tú qué esperas?

Conservo un viejo ventilador
prácticamente inútil.
Pero es honrado y orgulloso.

En ocasiones, cuando follo
tengo miedo,
pues que contacto con nuestra nada.

Distinguimos a héroes y villanos
por el orígen de la sangre
que alimenta a sus espadas.

Nunca le pidáis
la hora a un gato.
Son terribles.

miércoles, 28 de junio de 2017

Una anécdota

 Una terraza repleta en un bar cualquiera. El Mediterráneo ruge de turistas no lejos de allí, mientras el sol brilla espléndido.


Camarero. — Buenos días, señor. ¿Qué desea tomar?

Cliente. — Quiero un plato de sesos humanos. Aun no he tenido la ocasión de probar los de esta bonita ciudad.

Camarero.  — Discúlpeme, pero no vendemos sesos. Si quiere le traigo la carta y ve las tapas que tenemos.

Cliente. — ¿Así que no hay sesos? (Airado.) ¡Pues tráeme esa carta, venga!


(El camarero va a por la carta, admitiendo que la mitad de la humanidad, al menos, es perfectamente imbécil.)


Camarero. — Aquí tiene, caballero. ¿Qué le pongo para beber?

Cliente. — Una Coca-Cola sin cafeína, sin limón, mezclada con tu sangre servil.

Camarero. — Hay que joderse.

Cliente. — Me das ahora mismo el libro de reclamaciones.

(El camarero fue a la postre despedido y sustituído por otro nativo, de aspecto más pálido que el anterior.)

domingo, 25 de junio de 2017

Paseo nocturno

El árbol negro-verde se recorta sobre el negro-azul del cielo
mientras luces cuadrúpedas abordan infinitos de nada.

La urbe descansa en inquieto murmullo.
Las hojas dejan sus árboles y las copas
se agitan en el aire frío
conspirando.

Ciudad de gases, de gris madera acero sucio.

Humanidad sin tregua.


lunes, 12 de junio de 2017

Propaganda

¿Qué hay de nuevo bajo el sol?

Bajo el sol, muy poca cosa.
Un musgo que se mueve
en aparencia aleatoria.
Desamores y amores
ficticios como salas de cine
y cual películas, reales.

Las preocupaciones, las necesitamos.
Son nuestros bárbaros,
nos dan razón de ser.
La libertad, la imaginamos:
siempre podemos elegir
si las opciones nos son dadas.

Hadas y brujos nos repiten
lo bonito que es vivir
ellos mediante.
Para los más,
no hay más ruta que la sabida

y bien sabemos quiénes manejan
con sin par maestría
las verdes sombras de nuestra cueva.

jueves, 1 de junio de 2017

Manzanas

Hank se había volado la cabeza múltiples veces. Su única amiga, Josefina, no lo aprobaba. Sin embargo seguía trayéndole balas puntualmente, cada miércoles, reunión que aprovechaban para hablar de todo un poco.

Hank ya no tenía cara, ni cabeza. La había ido perdiendo tiro a tiro. ‘Toda afición tiene su coste’, había oído decir a alguien cuando aún tenía orejas. Pero a él no le preocupaba.

‘¿Cómo están tus padres?’

‘Muy bien, Hank’

‘Te veo mejor’

‘Sí, aquello fue un virus solamente. Ya pasó. ¿Y tú cómo estás?’

‘Últimamente me cuesta dormir’

Hank apoya la pistola en el aire, donde debiera estar su sien, y descarga un tiro que va a parar cerca de los demás agujeros en la pared.

‘Hank, te dije que no lo hicieras delante de mí. Me asusta la explosión’.

‘Ya deberías haberte acostumbrado. Además, ¿cómo quieres que recuerde lo que me dices? Ya no tengo memoria, y vienes muy poco’

‘He empezado a trabajar, ya te lo… No importa. En el bar. Estoy allí muchas horas, soportando a los insoportables. Acabamos muy tarde y yo llego agotada a casa. Me gustaría venir más a verte. De hecho te echo de menos por las noches. Es una suerte que acabe tan cansada’

‘Oye, cómete una de tus manzanas. Me encanta verte comer manzana. Pones unas caras muy graciosas’.

Josefina sonríe y se lleva una manzana a la boca, atacándola con un crujido mientras mira fijamente a Hank, quien también sonríe con unos músculos que ya no tiene. Él clava sus invisibles ojos verdes en ella.

‘Hank, quiero que me dispares. Quiero quedarme aquí contigo’

‘Pero amor, eso sería espantoso. No que te quedes aquí; el calibre de mi pistola te destrozaría la cara, y a mí me encanta tu cara. Por favor, no me pidas eso’

‘¿Y si me disparas en el pecho, justo en el corazón? Creo que también es una muerte rápida, y sería romántico. Ya me disparaste ahí una vez, ¿recuerdas? Creo que nadie me volverá a acertar jamás. Todos me parecen previsibles a tu lado. Me aburren. Me aburre la vida. Hank, por favor, hazlo por mí’.

‘Coge otra manzana’, le dice Hank mientras levanta la pistola. Los dos se miran y sonríen mientras los labios de Josefina se cierran sobre la fruta, con el agua azucarada resbalando en su barbilla. Se oye una explosión, y la manzana cae rodando hasta parar en una esquina.



La policía acudió a la llamada de un vecino, harto de tantos tiros. Encontraron dos cuerpos tendidos en una habitación sucia. Uno se hallaba en avanzado estado de descomposición, con el cráneo destrozado. El otro pertenecía a una joven. Tenía manzana en la garganta y en su mano una nueve milímetros.