Porque el saber no muere, sino inspira...
¡Oh, musas, despertad ahora! ¡No nos abandonéis aún!

jueves, 31 de diciembre de 2015

Cantar de gesta


Fotografía del autor

De cantarles yo una gesta
vean bien qué les diría:

Les diría que las cosas
nunca son como parecen;
que los magos bien se arreglan
con sus cuentos y sus duendes,
que si mienten no es mentira
que los malos son ustedes.

Les diría que no es hombre
quien no es perro, cerdo y liebre;
que la abeja vale tanto
que comprarla nadie puede,
y quien compra nada tiene
y quien siente poco, muere.

Y que entiendan: la bandera
no vale un cabello humano;
que su flor bien bebe sangre;
que la hierba nunca pierde.

sábado, 26 de diciembre de 2015

Increíble Alice


Tracy Chapman me llevó a Alice Walker. Wikipedia es así. En un paseo por la última Feria del Libro Antiguo y de Ocasión tuve por primera vez un libro suyo en mis manos. Lo cogí, lo ojeé, lo solté. Había leído algo sobre ella, pequeños datos sobre su vida y obra, pero a pesar de que me llamaba mucho la atención, pensé que no era el momento y lo solté. A veces las relaciones son así. Hace más o menos un mes, reconocí rápidamente su nombre en la estantería de una pequeña librería solidaria. ‘El templo de mis amigos’ volvía a estar en mis manos. Había también otro título. Leí y releí los argumentos varias veces, los toqué, los dejé, los cogí. Como tengo la graciosa manía de almacenar libros, siendo este almacenaje mucho más rápido que mi capacidad de lectura, decidí llevarme sólo uno. Libré una dura batalla interior. Cuando ya había paseado durante un buen rato mi elección, retrocedí para dejarlo en su estantería y coger a su compañero ‘En posesión del secreto de la alegría’. No podía parar de abrir y cerrar mi hallazgo, y eso que todavía no era consciente del inmenso regalo que me había hecho a mí misma. Ese mismo día empecé a leer y no pude parar, no pude parar de emocionarme.


Este libro de Alice Walker es maravilloso, de esas obras que marcan un antes y un después, que te agarran los párpados con fuerza, te aprietan el estómago y cantan. Su nivel de belleza y de conciencia me aceleraban el corazón, literalmente. De una sencillez exquisita y profundamente poético. Sigo sin entender cómo es posible que en 26 años de vida no haya escuchado su nombre. No soy una persona de oídos vagos, todo lo contrario. Tengo una inmensa lista cerebral de todos esos autores que hay que leer. Hay que leer a Alice Walker. Me hallo incrédula ante la falta de ediciones de esta autora. Es una autora necesaria. No he encontrado ninguna edición en castellano que no sea anterior a los 90. Muchísimos de sus trabajos sin traducir. No lo entiendo.

Alice tiene esa mágica forma de tratar el dolor que tan sólo algunas personas poseen. Un dolor muy incómodo: el de la historia –historias– de las mujeres. Sufro la necesidad de acercarme más a esta historia, a la historia del dolor de las mujeres, a la de su esclavitud. Yo formo parte de esa historia.  Yo soy esa historia.

Con Alice Walker he descubierto lo poco que leo a las mujeres. Yo, que grito siempre a favor de mis congéneres, he descubierto y asumido que no las consumo. Todavía no me he atrevido a contrastarlo, no he contado los títulos de mi pequeña biblioteca, sé que me voy a asustar. Hablo de las mujeres pero no de mujeres, no tienen nombre, porque no las leo, no las consumo.

Siento vergüenza, la verdad. Estos últimos meses he estado intentando romper mi barrera eurocéntrica, he consumido en su mayoría a autores de otras culturas y continentes. Pero me había olvidado de las mujeres. De qué me sirve leer a los japoneses si no leo a las japonesas. Más todavía yo, que soy mujer. Esto me lleva a pensar mucho, pues reconozco en mí viejas ansias por escribir como un hombre; he tenido conflictos de seguridad al comparar mis escritos. Claro que había un conflicto: soy mujer, me expreso de diferente forma. De ahí mi mística unión con la obra de Walker. Me vi y me sentí. No quiero decir con esto que vaya a identificarme con cualquier mujer por el hecho de serlo, ni pretendo generalizar. Sólo reflexiono acerca de la idea de consumo, pues los hombres consumen hombres y las mujeres también. Así nunca nos reconoceremos en el espejo. Con Walker potencio mi investigación particular acerca de este conflicto cultural, un conflicto que supone, aunque sea sólo mediante susurros, considerar a la mujer menos válida para la escritura. Retomo, con esto, el problema del protagonismo. 

miércoles, 9 de diciembre de 2015

El andén



Hay una silueta en el andén disfrazada de mujer.

Tan sólo compraría mi libertad, si pudiese. Desaparecer sólo dolería a unos pocos, aunque no traumatizaría a ninguno. Ese mágico momento, cuando todos te buscan, pero nadie te espera.

La respiración acelerada no le permite pasar desapercibida. Realmente no quiere. 

Es lo que pasa con las fantasías alimentadas durante años: si al final no las cumples, sientes que verdaderamente no estás viviendo. 

sábado, 5 de diciembre de 2015

Que trata un poco sobre el absurdo

 
  No sé sobre qué escribir, pero poco importa. Lo que cuenta es sentarse ante el ordenador -que, quiero decirlo, le da al asunto un toque lúgubre que no tuvieran ni plumas ni Olivettis, con esa luz sucia que con facilidad remarca los rastros de sufrimiento en el rostro humano- y pasear los dedos por las teclas. Además, podría hablar sobre infinidad de cosas: las guerras que se preparan, lo que cobran algunos y lo que no cobran muchos, las promesas electorales... o podría ponerme serio y hablar sobre el sentido (?) de la vida, sobre la posición que el ser humano ocupa en este rincón del universo, sobre las pretensiones, vitales o de especie, sobre lo duro y lo necesario del amargo choque con la realidad, cuando tu visión de ti mismo te contrasta y te hace sombra -cosas de la juventud, supongo. ¿Qué es hacerse adulto? ¿Desengañarse? ¿Y de verdad alguien llega a ser adulto? Repito, pues, ¿qué es hacerse o, mejor, ser adulto? Creo que hay un fondo de imbecilidad racial en todos nosotros, aunque en muchos es abrumadora, irresistible, hasta el punto que cuesta tener ilusión por el futuro sin pasar uno mismo por imbécil. 
  En fin, divagaciones, como el vapor que sube de cualquier espeso líquido en la noche fría, antes de que ésta actúe y lo congele.

  Por eso me gustan, y cada vez más, aquellos escritores que hacen del absurdo su herramienta para reflejar el mundo. Porque el mundo, damas y caballeros, es muy absurdo, o nosotros nos hemos encargado de absurdizarlo tras un progreso de miles y miles de años. Comparen el comportamiento de una jirafa o una abeja con el de la mayoría de nosotros. No descendimos del árbol; caímos y nos golpeamos fuertemente el poco seso que alguna vez tuviéramos.

  Creo que cuando el grado de imbecilidad de uno disminuye, por a saber qué elementos nocivos y por suerte poco extendidos (la lectura de unos pocos, el pensamiento crítico -esto es, el pensamiento-, la observación de nuestros semejantes y de la naturaleza...), se torna el tal uno más sensible al absurdo, al igual que un cuerpo experimenta más la velocidad de otro si la de éste supera con mucho a la suya propia. En tal caso, nos volvemos como adictos a los citados elementos nocivos, con lo cual iniciamos nuestro propio camino autodestructivo, pasando de un libro a otro, buscando más y más paisajes que nos alejen de nuestros semejantes, pensando más y más sobre nuestra posición en este absurdo de raza. Los artistas que hablan nuestro mismo idioma son como una isla en medio del océano a la que desesperados nos aferramos. 


  He dicho artistas, así que cabría escribir sobre esto también. ¿Qué es ser artista? La sociedad del absurdo los produce a cientos, pero me temo que no son más que bufones para divertir a la corte, y bufones muy poco dignos (todo mi respeto para los bufones dignos, muy por encima de todos los reyes que les rieron). Artista es aquel que ve el absurdo y lo señala, que lo señala a ojos vista, que grita el absurdo, que se arranca la piel a tiras tratando de mostrárselo al mundo, o a sí mismo. Artista es un imbécil menos imbécil que la media, que compone una música que abraza los sentidos y nos eleva sobre las brumas de la realidad, o pinta un cuadro que nos horroriza porque nos recuerda a nuestras almas, o escribe un libro que uno no puede leer sin sentir cómo sus ruinas se derrumban un poco más. El artista -macho o hembra, como siempre- es un personaje sincero, demasiado sincero para los demás; aquel que canta melodías que agradan al oído imbécil es un político, o un escritorzuelo, o un hambriento de fama sin sabor. El artista grita las verdades y duele y hace daño porque está dolido y se maltrata en su misma labor, como todos nos maltratamos; mas él lo hace con un propósito noble que es denunciar y anunciar el absurdo, y no cómo parte de él.

  Ya está; otra entrada para este blog absurdo.

martes, 24 de noviembre de 2015

La verdad en lo mísero


Con facilidad se teme a lo mísero, a lo más oscuro de nosotros mismos. Con incalculable esfuerzo vertimos capas sobre nuestra propia miseria, temerosos de mostrarla. Sin embargo, en su aceptación se encuentra lo más fantástico a lo que podemos aspirar: el crecimiento. Somos un entramado de mentiras hasta que miramos a nuestra miseria a la cara y afirmamos: éste soy yo. 

¿Acaso podemos esconder la tiranía en nuestras vidas? Siempre al borde de la inocencia, en ese tímido momento en que tu valía supone más valía que la de cualquier otro, alimentando al lobo malo sin saberlo. O quizá sí, mientras no miren. Las encrucijadas del ego, el personal y el colectivo. Son múltiples las situaciones cotidianas en que se hace, o hacemos, uso de la tiranía: siempre hay alguien más débil. La soberbia es la más fina representación de lo tirano, la más fina representación de la miseria.

Hay un punto muy interesante de nuestra miseria cultural, por tanto colectiva e individual, que todos conocemos o fácilmente intuimos, una postura tirana y soberbia sobre el dominio del mundo: el protagonismo. Conocemos a los protagonistas de la historia, del arte, de la literatura. ¿Son realmente los únicos protagonistas? Si te fijas, la grandísima mayoría comparten rasgos comunes. Ese es un aspecto bien tratado en la historia cultural, no es ningún descubrimiento; pero lo rodea un pesado velo.

Hace un par de días ojeaba títulos y autores en una pequeña librería; tras un buen rato dando vueltas, cogiendo libros y soltándolos, emocionándome con los hallazgos y teniendo que tomar serias decisiones acerca de cuáles llevarme, me paré unos segundos a observar mis elecciones: en su mayoría hombres, blancos, europeos o norteamericanos. ¿Acaso no son ellos los protagonistas de nuestra historia de la literatura? 

sábado, 21 de noviembre de 2015

Última sensación

Un papi le explica a su hijito
quiénes son los buenos y quiénes
los malos
en esta, "sin duda,
la guerra del XXI".

No caigáis en el miedo,
nos dicen mientras nos lo inyectan
directo al ojo
de luna a luna.

¡Cuidado, una mochila!
¡Cuidado, un caramelo!
¡Unidad, unidad frente al Terror!
¡Patrioterismo europeo,
ahora sí!
¡PIGS, sois del equipo;
lancemos unas bombas!

Buitres, buitres de muerte,
con su si vis pacem de siempre.
Mirad cómo se relamen, los muy cabrones.
¡Mirad cómo se relamen!



martes, 10 de noviembre de 2015

Permítanme pensar


 Limpio en el cine, y es fantástico. Puedo recoger toneladas de basura en un breve período de tiempo. Basura en las salas, en sus salas. Comida y bebida pegajosa, a medio deglutir. Lo mejor es el poco respeto que la gente muestra por sí misma. ¿Por qué recoger sus propios desechos si pueden dejarlos caer donde minutos antes gozaban sentados y en trance? ¿Es que no piensan venir al cine nunca más? ¿Es que ellos mismos quisieran volver a esta sala y situar sus lipidosos culos sobre montones de palomitas caídos de bocas ajenas? ¿Toquetear con sus manos los perfumados líquidos que otros ellos abandonaron? 
  No, pero es que para eso están los chicos. A la gente le gusta que recojan su inmundicia; les hace sentir poderosos por un día. Esa es nuestra función.

 Así pues, cuando la soberana masa evacua la sala, abandonado zoco caliente rico en olores y texturas, entro yo a limpiar. Enfrentado a Goliath sin ser un David no puedo salir victorioso, y debo correr y sudar para recoger a tiempo los kilos y kilos de basura que la buena gente ha olvidado a su paso, en filosófico reflejo -permítanme pensar- de su propia contingencia y descomposición.
  El otro día escuché que alguien me daba las gracias, y pensé que eso estaba bien, que le reconociesen a uno que hace algo bueno, con cierto deje de vergüenza en la voz incluso, de vergüenza ante esa humanidad que respeta y se respeta tan poco. Respondí con un sonoro a usted y buenas noches, mas cuando alcé la vista del mar de mierda para observar por medio segundo a mi interlocutor vi que el tal no existía: el traidor se dirigía a alguna oreja importante al otro lado del móvil, mientras con la gracia de la costumbre depositaba, en precario equilibrio, sus palomitas sobre cualquier sitio.


lunes, 2 de noviembre de 2015

Olvídalo


Un comunista
con voz de dibujo
te asalta y te invita a 
explorar, con él,
la Verdad.

Amigos reunidos,
rebaño, congreso,
la fiesta del pueblo
sin pueblo;
el verbo, el mesías...
son lo mismo y no son nada,
nada más.

Dedica tu tiempo a explorar
la existencia.
La gente no puede
salvarse, salvarte.
Olvídalo.


viernes, 30 de octubre de 2015

La rueda del drama



Ahora fíjate un poco en esos de ahí delante. Están inquietos, van contando los kilómetros que faltan, piensan dónde van a dormir esta noche, cuánto dinero van a gastar en gasolina, el tiempo que hará, cuándo llegarán a su destino... como si en cualquier caso no fueran a llegar. Pero necesitan preocuparse y traicionan el tiempo con falsas urgencias o, también, mostrándose simplemente ansiosos y quejosos; sus almas de hecho no tendrán paz hasta que encuentren una preocupación bien arraigada, y cuando la hayan encontrado pondrán la cara adecuada, es decir, serán desgraciados y todo pasará a su lado y se darán cuenta y eso también les preocupará. ¡Escúchalos! ¡Escúchalos! (Neal Cassady a Jack Kerouac, En el camino, 1957)

El drama supone un motivo para vivir. Otorga a la existencia sentimientos fuertes, incluso extremos; el individuo se siente vivo con este vaivén emocional, se engancha. Adictos al drama. El drama supone un motivo; capaz de estructurar toda una existencia, te pone al límite sin moverte de tu asiento; del vacío total a la aventura de la serpiente. 



martes, 20 de octubre de 2015

Lo erótico





Hay millones de conceptos acerca de lo erótico. Sin embargo, hay muy pocos modelos. Éstos evolucionan y todos los seguimos, sin más. El erotismo siempre será una sala de juegos de normas abiertas, aunque de gruesas paredes.



domingo, 18 de octubre de 2015

Canto envuelto en bandera


Discúlpeme, matón,
portando mi bandera,
¿por qué me hiere?
Te hiero porque es mi
oficio,
mi natural
razón de ser.

Disculpe usted, ladrón,
¿por qué me roba?
Te robo porque lo
necesito,
aunque confieso que
me gusta hacerlo.

Y usted, mi general,
¿por qué me manda a
la muerte?
Te mando a la muerte porque
puedo,
y porque es mi deber
mandar,
como el tuyo lo es
morir.

Escuche, profesor,
¿por qué me enseña
tantas mentiras?
Te enseño tantas
mentiras,
porque mentiras yo
aprendí.

Buen líder religioso,
¿por qué me dice
cómo vivir?
Te digo cómo vivir
porque
los dioses lo disponen;
porque siempre ha sido
así,
y así debes creerlo.

Señores gobernantes,
¿por qué me engañan?
Te engañamos porque es lo
adecuado
para todos;
que pronto aprendas
a matar por nosotros,
a morir por nosotros,
a creer en nosotros,
a trabajar para
nosotros,

y que aún te sientas, en la nada,
recompensado.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Madonna




No soy mujer
ni tengo casa,
sólo dudas.

Mi sexo seco
parece que me aleja de la vida.


miércoles, 16 de septiembre de 2015

La realidad me inspira (vistazos)


El hombre de la máscara sonríe
al transeúnte, 
sin miedo, sin vergüenza,
y no es a él, sino a la máscara, 
a quien fulano devuelve el saludo.

Las lágrimas de ambos
se secan en la acera.

*
El jilguero se colgó.
¿Por qué se colgó el jilguero?
El jilguero se colgó
por ser pájaro cantor.

*
Quien ve el amor entre el asfalto,
lo encuentra.
Pero cuidado
con el asfalto.

*
Ellos tienen las espadas,
los otros no.
¿Para quiénes mi favor?

(Viejo chiste del Olimpo)



lunes, 7 de septiembre de 2015

Gárgola


Harta de las sobras, cualquier cosa se considera inteligente. 
Literatura maldita, cerveza y el ocaso en la ventana (quizá en el alma).
Vuela, pajarraca, vuela. 
La gárgola que no mueve, te observa quieta. 
Vuela, pajarraca, vuela.



domingo, 30 de agosto de 2015

El nenúfar



   Existe un nenúfar acuático, simbólico y flotante, permanentemente verde, profeta de largas noches llenas de estrellas. El nenúfar se mece con la suavidad de un alma amiga sobre el agua, quien le confía sus secretos, hablándole de los hermosos peces cuyas escamas se tornan oro y plata al jugar con los postreros rayos de sol, que en vano intentan alcanzar un fondo escurridizo.

   Fondo que nadie observó jamás, salvo los ojos del pez, y de quien nadie escuchó su historia... sólo el florido nenúfar.


sábado, 22 de agosto de 2015

Otros*

  Sin duda sería maravilloso que existieran más lugares en los que poder beber té con hierbabuena, dulce y cálido. También se sirve frío, pero ardiendo favorece la paciencia: la discusión pausada si estás en compañía; el pensamiento calmo si bebes solo.

Fotografía de Santiago H. Gea

  Ojalá la belleza de otras culturas estuviese más presente en nuestras ciudades, pues el desconocimiento conduce al miedo, y vivimos demasiado ignorantes los unos de los otros en un mundo en el que los cuervos negros vuelan rápidos, de resultas que sólo conocemos del Otro su barbarie, y no su alegría, su infortunio ni su arte.
  Les teméis, bien lo sé. ¿Y acaso no nos temen ellos? Nuestra parte más visible son los drones y sus bombas cargadas de legitimidad democrática, de ficticia superioridad moral, que por sorpresa matan al ser amado. Ignorancia y miedo es la mezcla que da en violencia, la violencia de quien se siente impotente para comprender o ser comprendido. 
  ¡Quién viese a más gente sentarse con un té perfumado entre los dedos, sonriendo y bendiciendo la ocasión de poder hollar junto a esos Otros tan corto sendero!


La vida son colores, 
no uno sino ciento.

Quien se cansa de la vida
lleva muerte en las entrañas.




  * Entrada inspirada por una conversación, mantenida la noche anterior, con Sarah Martínez y John, nuestro amigo escocés.

viernes, 14 de agosto de 2015

Todo recto; no tiene pérdida


Señora. (De clase media) – ¿Se entra por aquí en El Cine de los Sueños?
Encargado. (Galante y servicial)  Por aquí se entra, señora. Todo recto; no tiene pérdida.

Autor. (Al lector)  Las gentes pronto creen que vuelan, al atravesar las puertas afelpadas e introducirse en la oscura y fresca sala. Súbitamente sienten el viento azotando sus rostros, agitando locamente sus vestidos. Llegado el punto se hacen uno y comparten la velocidad y el excitante vértigo hasta que todos lloran de la alegría. 
   Las gentes sueñan con que vuelan y lo siguen creyendo cuando dan con sus huesos en el fondo del abismo.


martes, 11 de agosto de 2015

Sin ideas somos hojas que se lleva el viento

   Así es, y nada más que eso. Pero si tener ideas es difícil, seguir en ellas, luchar por ellas, continuar ideando mientras barres o sirves o friegas o aguantas, es tarea de titanes. 

   Ideas, ¿qué ideas? No esperes que yo te cuente las mías. Este blog nació de una buena idea, y aquí sigue; no es mucho, tampoco es poco. Algo que tienen las ideas es que no son rápidas, y eso les quita todo el brillo multicolor y multipantalla al que la vida nos tiene acostumbrados -dichoso brillo...-; tampoco son oro, ni plata, ni diamante, aunque puedan llegar a convertirse en bienestar material; mas siempre, siempre, nos enriquecerán. Me refiero a que por tener una idea nadie te va a dar nada, y menos por llevarla a cabo con tu sangre y tu sudor; antes al contrario, quizá te pongan zancadillas, que las hay de muchos tipos. Esto es también parte del reto. Contra la idea se mueve todo, por eso vale la pena. 

   ¡Pero está bien así! Tomemos la frase del blog de esta semana, la del indomable Wilde: vivo con el terror de no ser incomprendido. Puedes estar seguro: si tu empeño resulta fácil de entender para todos, plato común y de olor familiar, algo va mal. Las buenas ideas tienen que ser, cuanto menos, pequeñas locuras. 
   
   Ideas... esas raras y pillas obsesiones. Es muy bueno, sí, tenerlas como obsesión -en el buen sentido, el de "obsesioncilla"-, para no sucumbir ante las dificultades del camino. Esa locura nuestra nos dará fuerzas, mientras nos cargamos las espaldas con cosas ajenas a ella, pero siempre en pos de ella; ahí reside el quid

   Por último: la libertad. Nadie nos obliga a seguir con nuestro proyecto, nadie nos da nada por él; no es por nadie ni para nadie -quizá para la gente, sí, pero no para entes concretos... no hay contrato ni deuda-; la idea es nuestra magia, nuestro orgullo, nuestra voluntad. 

   El ser humano está preparado para ello, pero se incapacita a sí mismo a través de sus años de insulso flote por los sistemas que nos vienen dados. Tened ideas, vivid en ellas, haced cosas con ellas, creced a través de ellas. Nadie, nunca, podrá quitaros eso.




Fotografía de Santiago H. Gea

Cántame tu idea, niña, 
que cuando cantas vuelas, 
vuelas,
que cuando vuelas, ríes, 
ríes, 
y quien te escucha 
siente el frescor
de río blanco
de alta montaña.

Montaña siempre verde, 
verde,
porque la miras, niña, 
con tus pestañas.

jueves, 23 de julio de 2015

El fin de los afortunados

  Algunos, los afortunados del mundo -jóvenes con formación, con cierta vocación, con algún que otro ideal, con esperanza siquiera en nosotros mismos- vagamos en la existencia sin saber muy bien qué hacer, o lo que es lo mismo, cómo ser. De alguna manera, nos han quitado la clave, el instinto, durante todos estos años; nos han dejado apagados, necesitados de instrucciones, de directrices, de señales claras. ¿Dónde está la carretera prometida, o dónde al menos el sendero -ya que la vida está dura- hacia la promesa? Hemos crecido siguiendo un espejismo, generado fuera de nosotros pero inexistente más allá de nuestros sentidos errados. ¿La culpa, querido Bruto? Pues en nadie, diría yo. 

   No se trata de lanzar nuestros lamentos al viento. Se trata de cambiar de paradigma, de estilo, de empuje, de sangre. Seamos, sin más. ¿Acaso no veis que es mentira? Más cursos, más postgrados, más carreras, más exámenes, más dinero, más madera, para ellos; menos horas, menos tiempo, menos vida, menos parte, menos arte, para nosotros. El mundo siempre se ha construido sobre las espaldas de quienes sufren callando, y aceptan; la educación, en su cara soterrada, nos prepara a ello. Pero hay una incongruencia, un fallo en el sistema. Algunos de los hiperformados han ido más allá, van más allá e irán más allá de lo pautado, como esas máquinas y dinosaurios que se rebelan al hombre en Hollywood. A ellos espera el malestar, la duda, el desasosiego, el sinsentido de una vida que dista mucho de la imagen ideal que durante tantos años se construyeron. 

   Deconstruir, reconstruir... ¿y cómo hacerlo? Derríbalo todo, allá en tu mente, y parte de una sola premisa: pienso, luego existo, más por corto tiempo. A partir de ahí, veamos qué es lo que de verdad importa.


jueves, 16 de julio de 2015

Vidas perras



El mismo día en que se celebró el Festival de Carne de Perro de Yulin fui al cine a ver la película húngara ‘White God’, de Kornél Mundruzcó. Siempre es interesante debatir acerca de la conducta humana. Siempre es duro observar sus realidades. Normalmente, apuesto por analizar el origen de los comportamientos: la educación y el contexto. Así explico la supuesta naturaleza del ser humano y el desarrollo de distintas pautas sociales. El desmembramiento de esa supuesta naturaleza es el punto más interesante que puede alcanzar la filosofía, a mi entender. Más hoy, si cabe, en un mundo altamente comunicado e hipócrita.

Muchas veces tendemos a confundir la psicopatía con la fuerza de las costumbres o la presión externa: la normalización de las pautas. No hace falta leer mucha Historia u observar en exceso los distintos pigmentos con los que está coloreado el planeta y los seres que lo habitan. Me interesa, en particular, tratar el tema de la crueldad, uno de los comportamientos más intrigantes que, a mi parecer, mucho tiene que ver con la consideración que se tiene del Otro. Un mismo hecho puede tener múltiples valoraciones, motivar el horror o la más pura indiferencia. Ahí radica el gran enigma de la humanidad, y no en Dios. 

El Festival de Carne de Perro de Yulin celebra la llegada del verano en la región china de Guangxi. Frente a la indignación de miles de personas, se hierven perros con muchísima normalidad. La normalidad, que es un mero concepto, divide pasiones y enfrenta posturas. Sinceramente, el tratamiento de los animales me resulta uno de los temas más polémicos y, a la vez, velados. Esa indiferencia frente a su sufrimiento viene dada por la posición desde donde están considerados, que es baja, muy baja, bajísima.

Este es uno de los motivos por los que la película de Kórnel Mundruzcó me parece más que necesaria. Lloré incansablemente, pero no sólo por lo emotivo del largometraje, sino por el recuerdo de todo aquello que acontece en las cloacas de la humanidad. 

lunes, 29 de junio de 2015

Prostituta del sistema




El mar morirá en su quietud
pues en sus olas cesarán las palabras.
Una arena que no abrasa,
no hay luz ni tierra.
Prostituta del sistema.



miércoles, 24 de junio de 2015

Espectro


Desearía ser fantasma que
flotando
Gisela Talita
http://giselatalita.tumblr.com/
recorriese el mundo.

Sin nada que hacer, ni ser.
Sin comer
nada.
Sin valer
nada.
Sin amar.
Nada.

Solamente ver
a las pobres gentes
y con fina tinta invisible
escribir,
en sus paredes sucias,
cuanto la humanidad me inspira.

Podría así, quizá,
tras el paso de un siglo
envidiar
al mortal que en su día sufre
y ama y sangra y muere;

sintiendo la otra cara
del sentido de esta vida
cuando ya me fuese
inalcanzable.



V-2015

lunes, 15 de junio de 2015

Las buenas y las malas decisiones


Hay días en los que no sé cómo volver. A veces, simplemente, estás cansado y te sientas en la primera parada de autobús que puede llevarte a casa. Ni siquiera lees durante la incógnita de la espera, tu cabeza lleva activa días y no cabe nada más, sólo descanso, tan sólo observación pasiva. No eres libre. Odio el agotamiento que me aleja de la literatura (aunque siempre me acompañan un libro, una libreta y un bolígrafo –triste utopía–).

No voy a comprobar cuántos minutos exactos faltan para que pase el 30, no quiero malgastar dinero en ese tipo de cosas, esperaré. Consulto el horario y descubro que he debido perder un autobús ahora mismo. No queda excesivo tiempo para el siguiente, esperaré.

El metro está en huelga, por eso he decidido coger el bus. Normalmente no tardaría más de diez minutos en regresar a casa, sin embargo, llevo esperando al autobús veinte. Podría haber ido a otra calle a buscar otro número, más directo o más rápido, pero no, estoy cansada. Enseguida llegará.

Se acerca el 34. Este también me deja cerca de casa, aunque es más lento. Da igual, lo cojo, no me apetece esperar más. 

sábado, 23 de mayo de 2015

La escritora


Tras dos semanas esperando la salida del Sol, me siento incapaz de enfrentarme a él. Hoy es un día rojo. El pelo se me ha secado, la brisa sureña ha debido abandonarme. Nadie baila ya aquí dentro. A ras de suelo tan sólo pienso en las horas muertas de mis piernas, que sufren sus deformidades. Pero todavía miro mis dedos y me dicen ‘elevamos sueños’.

Reflexiones de un pedazo de carne


Sillas alineadas color cemento.
No, 
su tono es menos vivo.
Sillas alineadas frente a una mesa,
también color pseudocemento.

Carne ahogada en condimento, 
trozos de carne pensante,
escuchando al trozo parlante;
dirigiendo su atención, 
sus miradas y envidias,
al pedazo de carne cantante.

Todos cachos de carne
perecedera,
que se piensan muy pensantes,
más que nadie, ergo sum,
y olvidan que no son más
que potenciales hamburguesas, 
soñando entre el cemento 
con glorias vanas.

¡Comida rápida!
y tempus fugit.
Apresúrate a triunfar,
tocino ilustre.

lunes, 18 de mayo de 2015

Incorregible


Me dice que soy incorregible: no quiero tener nada mío, ni siquiera recuerdos. Cuando deje de tener miedo a escribir, formularé grandes historias… ¿Quiero?

El camarero del bar de abajo se siente atraído por mí; bajo la lluvia, al sol, a la noche fría de dolor de manos. Me pregunto qué podrá encontrar atractivo de unos paseos tan aburridos, de mi chándal negro, de mi cara triste, de mi falta de estómago. Sí, a la vida hay que echarle estómago, con el alma no basta.



             *Texto seleccionado para la primera antología del concurso de microcuentos de 'Ediciones con Talento'. 

sábado, 9 de mayo de 2015

El subterráneo metro



El subterráneo metro, con su constante olor a rancio me devuelve a la realidad humana: esas caras apáticas, de sufrimiento subvertido, incluso ignorado… incluso indefinido. Soy poeta, soy cantante de un grupo de rock profundo, pero voy sentada en el metro y comparto un estado con mis semejantes: estoy estática.

En la incesante búsqueda de la expresividad, que muere en el deseo. El miedo a ser verdaderamente creativo, en la creación del propio ser. Modelarnos a nosotros mismos. Entre el rojo y el negro.

Somos una triste orgía de sentimientos (des)enfrentados. 


miércoles, 6 de mayo de 2015

Microrreseña a un pequeño mundo

   Un libro ajeno a muchas cosas, y familiar a tantas otras: es esta la mejor y la única definición que se me ocurre para Sophie's World ("El mundo de Sofía", Sofies verden), del noruego Jostein Gaarder.

   Desde luego, propende a un acercamiento -o, como en mi caso, repaso- a la historia de la filosofía, más que nada occidental, aunque algo de Oriente toque. Pero no solo es eso, ya que conforme te adentras más y más en las clases del misterioso Alberto, y una vez tu mente ya ha sido convencida -si necesitaba serlo- del beneficio de estar abierta a toda duda, tan extraños sucesos acontecen que te hacen plantearte el significado de la realidad, del yo y del todo. Creo pues que es esta una lectura interesante no únicamente para aquellos jóvenes que deseen sumergirse en el mundo del cogito, esquivando en el proceso los tedios tantas veces inherentes a nuestras aulas y libros de texto, sino también para quienes, sencillamente, adoren la filosofía y los rompecabezas alzatestas -que son los mismos que, por su extraña naturaleza, te hacen levantar la mirada del papel para echar un vistazo en derredor y asegurarte así de que todo, sea lo que sea lo que todo signifique, continúa en su acostumbrado sitio.

    Quizás seas tú el desplazado.

sábado, 25 de abril de 2015

Encuentro


El autor de sombras
corre tras la suya
que se funde en las arenas
de la noche estelada.

Ella, gigante amputada, 
le mira de soslayo,
como lo mira todo, cielo y tierra, 
desde hace tanto.

La serpiente come al ratón
y el ratón, al insecto.
El poeta se hunde
en las rojas arenas.

La vida sigue, y fluye, y rueda.




domingo, 12 de abril de 2015

Bodas de sangre


De los versos brotan los rosales, y de la magia, las rosas.
Del arte mana la vida, ese arte que representa a la muerte, muerte roja.
Las flores en el pecho y unas manos silenciosas.
Los ojos cantan lo que las palabras callan.
Dos ríos que portan una misma agua,
con  una rosa en la boca.
Bodas de sangre.
Siempre Lorca. 


viernes, 10 de abril de 2015

Primavera

Cantan los cielos en primavera con tonos suaves, con notas verdes y de cadencia alegre, con algo de rojo y de amarillo y de blanco y de algodón. Los bosques ya no asustan, las fieras no se esconden, los mirlos se responden y vibra la pasión. En el dulce río, entre los ligeros trinos, flota una muchacha de bella sonrisa, un ramo de flores en su mano fría. Y se deshace, pétalo a pétalo.


http://en.wikipedia.org/

Inspirado en ‘Ophelia’ de John Everett Millais, 1851

martes, 31 de marzo de 2015

Demasiado humano (breve reseña a la novela de M. W. Shelley)

   
   Un creador que dota de vida al monstruo en pos de fama imperecedera, siendo el resultado de su ambición algo demasiado horrible como para no huir de la propia obra. 
   Un monstruo que no es tal y que recibe el rechazo de la especie humana con el dolor más amargo; un ser que desespera por ser amado, sufre una existencia que no pidió y que acabará por recurrir -muy humanamente- a la violencia como vía de escape y transmisión del odio que siente hacia sí mismo y hacia cuanto, rodeándole, le está vedado.
   Frankenstein y su criatura, víctimas de un destino fatídico y, a un tiempo, los monstruosos responsables  de un dolor inenarrable. 

   Una lectura de romántica tragedia, contada por la más joven Mary Shelley a través de las voces de mártires y verdugos. Solo a quien se adentre en sus páginas corresponderá determinar el papel que cada cual interpreta.

domingo, 29 de marzo de 2015

Elevándome





Es cierto que la garganta y el estómago duelen al unísono. Sé que piensas que mi delgadez sólo trae enfermedad y pena, pero no, estoy en estado de transformación. De lo que vivo a lo que soy, preparo un animal mucho más fuerte. 


martes, 24 de marzo de 2015

El aplauso


La sonrisa tímida ante el aplauso flojo. La prisa del asistente, difuminado en vasto espacio. Las viejas glorias del pasado ya no calan.



*Microrrelato seleccionado en el I Concurso de microrrelatos de temática libre "Pluma, tinta y papel" de Diversidad Literaria. 

martes, 10 de marzo de 2015

El dolor de la Tierra


A diario critico mis hábitos. Realmente quiero vivir de una forma responsable, olvidar la ignorancia y dejar de culpabilizar a otros. Es cierto que se nos educa con un velo, pero nosotros tenemos la tarea de quitárnoslo. Sólo se necesita esfuerzo. La comodidad está sobrevalorada, sobre todo aquella comodidad basada en el dolor de terceros. Vivimos rodeados de dolor. Comemos dolor, nos vestimos con dolor y hasta nos maquillamos los ojos con dolor. Basta.

No espero ni siquiera de mí misma un cambio radical, espero concienciación. Tan sólo tienes que leer etiquetas, de tu comida o de tu ropa, y pensar. ¡Pensar! Vivimos en el mundo del no-pensamiento, de la no-reflexión. No pensar, no ser críticos, supone opresión; el desconocimiento nunca conduce a la liberación. Entiendo que mirar a este mundo es muy incómodo, observar este mundo y hacia dónde se encamina es doloroso. Pero hay que hacerlo. Nuestra ignorancia y nuestra falta de interés apuesta por el mantenimiento de un estado de cosas excesivamente desigual e injusto. Yo he llorado al descubrir cómo se fabrican los suéteres de lana que llevo, el edredón con el que duermo, el champú con el que me lavo el pelo o el maquillaje con el que me pinto. Son cosas básicas, ¿no? Por no hablar de cómo se fabrican los cigarros que antes fumaba, los móviles que utilizamos y un larguísimo etcétera. Miro a mi perra y no me puedo creer que mis botas o mi chaqueta de piel puedan estar fabricados con un semejante suyo, de una forma cruel y horrible. Reflexiono acerca de la ‘alegría’ que supone comprar ropa barata, baratísima: esa camiseta de cuatro euros que te parece una ganga supone el sufrimiento de toda una vida de otra persona. De toda una vida, de otra persona. Basta.

Si bien soy consciente de que no se puede escapar por completo de lo establecido, no quiero vivir en una mentira. Quiero conocerlo todo, quiero poseer información, no sólo para saber en qué condiciones viven otros, sino para saber en qué condición vivo yo –sobre otros–. Formamos parte de una cadena de montaje descomunal y podrida. Vivir cual autómata no es vida, sentir tus necesidades como principio universal es un egoísmo que destroza. La acción individual tiene consecuencias colectivas. Podemos continuar responsabilizando a los gobiernos de lo absoluto, pero así tan sólo se fomenta el engaño a uno mismo. No puedo dejar de pensar en todo esto. Este papel ultrablanqueado sobre el que escribo. Las calles sucias por las que paseo, una ciudad de humo y un cielo rojo que esconde el dolor de la Tierra. Basta.

Hay temas que me descarnan especialmente, como el dolor en forma de maltrato. El maltrato animal en nuestra sociedad es enorme, la agresión por diversión, por aburrimiento, como descarga de unos seres totalmente desequilibrados y potencialmente peligrosos. Eso es lo curioso, todo se externaliza y se rebaja, ‘total yo no lo veo’, ‘total yo no lo sufro’, ‘total sólo son animales’. El dolor nunca es gratuito ni unidireccional. Leo noticias constantemente acerca de animales maltratados, violados, asesinados. Leo noticias constantemente acerca de mujeres maltratadas, violadas, asesinadas.

¿Pero es que no vemos que estamos mutilando, violando y asesinando a la Tierra? La máscara de la civilización. El teatro de las galeras. Basta.

El progreso es una farsa. 

miércoles, 25 de febrero de 2015

No digas que fue un sueño

La poesía, la belleza, Alejandría, mueren. 
El amor, los sueños, los recuerdos, no permanecen en este mundo, 
hecho al cálculo,  a la cruel política, al escarnio.
Lo eterno se va, mientras lo efímero queda para seguir reinando, 
donde un clavo reemplaza a otro en el viejo cementerio del óxido.

No digas que fue un sueñoClaro que lo fue. 
Por eso aun vive, por eso perdura; 
pero no aquí, sino más allá de la corrupción del tiempo,
a donde miran las pirámides.
















Un comentario poético al libro de Terenci Moix.


domingo, 22 de febrero de 2015

Viento


Viento.
El viento que entra por mi ventana
mueve el aroma de tu cuerpo.
Y te extraño, viento.
Ese viento de tu boca
que me rodea el cuerpo.

Viento.
Mágico viento que significas ausencia,
que yazca mi cuerpo tranquilo haces
a su espera.

El retorno.
Viento.



martes, 17 de febrero de 2015

Un indeciso


  La hierba, húmeda, pide saciarse con mis restos. Solo ella desea tener algo conmigo, pero es que ni siquiera me encuentro nutritivo, pues es tal mi tedio, mi interno llanto y mi decepción con esta vida, que seguro mi sangre esté emponzoñada, de tan lento fluir. No quiero hacerle esto a la tierna hierba, suave, fresca y habitada. Yo ya no pertenezco a la naturaleza, pues tanto pensar me desahució de ella. ¿A dónde dar con mi cuerpo? Nunca aspiré a cadáver, me cuesta imaginarme. Quizá me inmole en ácido. Allá al menos seré uno con lo nocivo y por fin nada conmigo mismo, despidiéndome del mundo, gramo a gramo. Adiós, buena hierba, y gracias por arroparme.

 No, no puedo; aún no. De no ser por tu tacto realmente lo haría. Eres consuelo de los poetas.
  Yo también, pequeña, yo también.

miércoles, 21 de enero de 2015

La Odisea, una propuesta

   La embarcación choca con las suaves olas. El viento porta melodías aflautadas y el destino de los hombres -siempre en peligro si los dioses se inmiscuyen- suena a guitarra española, rasgada, dulce o aguda, según sean sirenas, cíclopes o el propio padre Poseidón quien amenaza a la nao veloz. El piano acompaña los recuerdos de Odiseo, tan amados como la triste mirada de Penélope, la dama que día tras día asiste a la ruina de su casa y de su estirpe. Las voces femeninas nos recuerdan que asistimos a una mirada mítica, a una narración sobre las incontables cuitas de la vida humana. Recurrimos al más allá, a la sombra de una fantasía, para explicarnos el más acá, que es la sombra de una sombra. El narrador, rapsoda de grave voz, recita a Homero en la traducción de Joan Francesc Mira, y nos traslada lejos, aún en valenciano, al insondable azul del mar Egeo.

Las imágenes del artista Joan Castejón nos introducen no solo en la historia,
sino en la misma psique de los personajes.

 El grupo Melodemodomies ha hecho un gran trabajo con esta obra, aunando y entremezclando voz, música e imágenes para acercarnos a uno de los pilares de la cultura grecolatina (y por extensión, occidental). Estamos seguros de que la fórmula funcionaría igualmente bien para transportarnos en la lectura de otras obras cumbre. Desde aquí les felicitamos por un trabajo bien hecho, más preocupado por la autenticidad que por la comercialización del resultado. Que otro gallo cantaría, si más hicieran como ellos.

Saludos