Porque el saber no muere, sino inspira...
¡Oh, musas, despertad ahora! ¡No nos abandonéis aún!

domingo, 10 de diciembre de 2017

Cualquier cosa un domingo nublado



  Hay que lanzarse a escribir aun y cuando no se sepa el qué. Está nublado y hace viento fuera. He descolgado la ropa, que llevaba seca ya un día o dos. Me explico: colgamos la ropa en el terrado ya que vivimos en el último piso y la última puerta, antes de subir unas estrechas escaleras que dan a la puerta chapada que da a la azotea. Esta puerta lleva un candado. Tú llevas la llave que lo abre, junto a la ropa mojada. Hay varios cables para colgar las prendas, y las pinzas las pones tú. Como toda la vida. He descolgado por fin la ropa cuando el viento me ha hecho recordar que estaba ahí. Por suerte no se ha volado ninguna prenda. Una de mis dos toallas para la ducha luchaban contra la corriente de aire; un 50% de mis opciones de secado corporal. No es poco. Al margen de eso estoy leyendo, tomando mi segunda taza de café, pensando en todos los autores que aún debo leer porque SÉ que me estimularán (leía ahora sobre Gide, Proust, Henry James). 

  Hoy es el día en que tradicionalmente visito a mi familia, que vive a cuarenta y cinco minutos andando, unos veinte en bicicleta. Pero llevaba desde el viernes sin poderme sentar a leer con horas por delante y, dado que esta tarde vuelvo a trabajar a la taberna, eso era lo que me apetecía hacer. Además, ahora se acercan las fiestas de Navidad, lo que significa que veré a más familia y en más ocasiones de lo que es saludable. No pasa nada pues por faltar a las costumbres en esta ocasión. 


Cielo nublado en Valencia (fotografía del autor)


  Suena la alarma de un compañero de piso. Es la cuarta vez. El muy inútil se pone mil alarmas para despertarse horas después de que suenen. No entiendo nada, que decía en broma mi antigua compañera de piso alemana. Fuimos amantes un tiempo. Aquello sí que era convivencia. Llevo meses sin agarrar un par de nalgas desnudas. Lo encuentro a faltar, ese tacto de piel fría. El problema es que no me sirve cualquier par de nalgas; necesito que su portadora me motive, me haga reír y corregir lo que acabo de decir; que me discuta y me muestre su sensibilidad humana. Esto es difícil encontrarlo por ahí, y no siempre he sido fiel a estos preceptos a la hora de agarrar un culo... Pero en verdad me gustaría serlo, dado que la experiencia íntima se recuerda con otro color y otro olor, y quizás para siempre. ¡Ay! ¡Qué difícil es cuando trabajas mucho y lees bastante encontrar a una compañera al doblar cualquier esquina!





jueves, 7 de diciembre de 2017

Escritura aleatoria III


  Un gato de cartón-piedra se escabulle entre los surcos anchos, huecos y zigzagueantes que hieren la tierra en algún cercano frente de guerra.

  Un libro de tapa dura, harto de que nadie lo acaricie, decide humedecerse de manera espontánea y de dentro afuera. Acto de rebeldía y autoafirmación sin precedentes, su digno sacrificio sentará el inicio de la revolución que nos mató a todos.

  La gota de sangre desciende por el filo de ese frío hierro buscando descolgarse y hundirse en la tierra.
Las legiones marchan a derrotar al rebelde Euno. Esta vez quizás lo consigan.

  El expresionista moderno grita lo difícil que es existir aquí. Nacido esclavo y en Sicilia no habría sido él artista. Puede aventurarse que se habría sentido más vivo.

  Como estudioso de la historia me pregunto de qué manera llamarán en el futuro al período que ahora abandonamos. Un digno título para una época indigna.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Elogio de la improvisación



"La vida consiste en el cumplimiento de la voluntad, la cual se halla en constante evolución, de modo que no es posible satisfacer hoy su contenido tomando como fundamento las mismas condiciones que ayer aseguraban su culminación”

“El futuro pertenece a quienes prefieren la sorpresa y el asombro a la seguridad”

George Bernard Shaw


  El agua rodea los obstáculos y fluye siempre por la ruta más sencilla. También erosiona aquello que se pone en su camino. El artista marcial nos recomendó ser como el agua. La mayoría de la gente aconseja que seas piedra, que encuentres un lugar donde quedarte, firme y seguro, hasta el final. Si puede ser un lugar desde el que otras piedras puedan verte y asentir -si es que algún movimiento les estuviese permitido- con gesto aprobador.

  Las bestias dedican cada día de sus existencias a esfuerzos más o menos extenuantes, con largos espacios de descanso. No parece preocuparles demasiado el futuro. Siguen un impulso invisible. El disponer del tiempo para preguntarte si eres o no feliz es garantía de descubrimiento y de insatisfacción, una luz que se enciende y arroja una sombra que sorprendemos junto a nosotros. 

  La verdad es esa, la sabiduría es así: se parte del conocimiento depredador de uno mismo, de la pérdida de sangre lenta pero segura. Si se mantiene la calma y se aleja la vista de la herida, no obstante, se llega a comprender que no hay alternativa a esto. Que hace falta voluntad para vivir. Que el paisaje que nos importa únicamente existe cuando llegamos a él. Que la muerte es segura pero la vida no lo es. Que es mejor atender al consejo del arroyo que al de la piedra.