Porque el saber no muere, sino inspira...
¡Oh, musas, despertad ahora! ¡No nos abandonéis aún!

lunes, 18 de septiembre de 2017

La hormiga pirata


  Había una vez una hormiga pequeñita que derecha se dirigió a su rama, buscando su cama, su cama de siestas diurnas pues las dormidas nocturnas siempre se daban bajo tierra en el compacto hormiguero. Así la de la siesta era grata tarea ya que a diferencia del subterráneo túnel corría aquí una brisa fresca que provocaba y meneaba a la rama ligera, que se mecía como un barco en altamar. La hormiguita no se mareaba, al contrario le gustaba imaginarse hormiga pirata asaltando cargueros llenos de migas de pan impregnadas de aceite y grasa, de esas que caen de los soberbios bocadillos cubiertos de papel espejo. Siendo capitana de sin ley navío soñaba la hormiga que abordaba sándwiches, apuntando primero sus cañones contra los insectos rivales que quisieran robarle el botín, lanzando espadazos y defendiendo con picas su espacio aéreo de moscas y avispas. Si alguna otra nao hormiguera le disputaba el flotante trofeo, a su tripulación ordenaba arrojarse en combate despiadado, violento y cerrado, ella la primera en temeridad, tensas las cuerdas entre cubiertas, brincando de velamen a velamen, usando mandíbulas y espadas para sajar al enemigo. Nada se opondría a su destreza con estas herramientas, y por poder podría talar y arrojar por la borda el opuesto mástil en menos que se exclama un socorro. Sería una terrible hormiga conocida en los anchos mares charcudos, respetada por sus barbas, cicatrices y emplumados sombreros. Las soldado hablarían de ella con admiración y respeto en sus cambios de guardia; las oficiales de guardería usarían sus historias para someter a las traviesas ninfas a su voluntad; las reinas en sus salones escucharían de sus últimos golpes con singular mezcla de temor y deseo. Sería, sencillamente, una leyenda entre su especie.

  Era un sueño recurrente, que siempre tenía lugar cuando la aventurera siesteaba sobre la rama meciente. Mas por allí volaba un pájaro para el que todas las hormigas lucían iguales.


sábado, 16 de septiembre de 2017

Escritura aleatoria II

   El sabor del bambú penetraba dominante por la boca trasera del barcallo mientras ejecutaba su danza amorosa para ganarse los favores de una joven quasimasa. Esta, empero, todavía no había olvidado a su anterior compañero, así que dirigió un certero disparo de ectoplasma contra el intrusivo macho, el cual huyó despavorido colina arriba.
   La mala suerte del país quiso que los residuos del proyectil diesen con una harmónica sulfatada que pastaba cerca, haciéndola arder. Aquello fue como una declaración de guerra para los de su especie, quienes juntando sus pies por los hombros invocaron un diluvio como no lo había visto el mundo desde el último martes.
   Por suerte -pues el país la tenía también buena- una pipa alienada y astróloga que pasaba por allí, lo suficientemente enorme como para dar cabida en su hornillo al tabaco que fumarías en una vida, se ofreció a salvarles el culo a todos, y así navegaron los animalillos sin brújula ni astrolabio durante cuatro semanas y un mes, alimentándose en exclusiva de bambú ecológico mudo.

Figura y fotografía del autor

jueves, 14 de septiembre de 2017

Escritura aleatoria I



No logras entender que en mi mundo el trabajo es subalterno, y la creatividad va primera, ya consumida o desplegada.

Por libre asociación asocio planta con ventana, y tierra con falta de agua, de atención y, el ergo… planta seca.

Esto es un ejercicio, el primero de su especie. ¡Liberadme, oh dioses, de los opresivos barrotes de la presión social, inserta como injerto en mi propio yo!

Las mañanas libres dan lugar a cafés inesperados, con viejos amigos y conterráneos (gracias, Galdós) reubicados en este soleado mapa. 

Debo reducir el consumo de dos substancias: pornografía y expectativas sentimentales; ambas me distraen de lo principal.

La democracia ni se crea ni se destruye: se practica o no se practica.

Quizás debiéramos clavar una espada a una roca para solucionar las cosas. O teniendo un poco más de mala leche, podríamos rodear la hoja de una motosierra con cemento. Extrae la hoja, hijo, con suavidad, y serás nombrado rey. O reina, claro, que también las hay con ínfulas.

Leer la Biblia es un ejercicio interesante. ¿Cuántos cristianos la habrán leído realmente? ¿Y cuántos musulmanes el Corán? Edúcate y acude luego a la fuente. Como diría una compañía de viajes, ¡no dejes que te lo cuenten! Creo que leer directamente del texto arroja más luces que sombras, todo lo contrario de lo que hacen expertos y emisarios.

Todos buscamos mostrar nuestro valor y que se nos reconozca. Y más que nadie, quienes aseguran no hacerlo.

¿Cuándo vendrá Merlín a desatar el Ragnarok? Yo le votaría o, mejor aún, le arrojaría mi ropa interior. Seguro que el lobo Fenrir tiene los colmillos romos en comparación con los de nuestros banqueros, como clara es la mirada del maia Sauron en relación a la de nuestros políticos. ¡Pero, qué digo nuestros! Más bien nosotros somos de ellos. Y es que no hay pasar por alto la importancia de los detalles. Esto lo saben los villanos de ficción, y por eso gustan más que los del mundo real.

Ya no sé qué más decirte... Digestiones pesadas nunca fueron buenas compañeras. Ni las espinas en los dedos; si para colmo tus uñas son cortas, estás perdido: más te vale arrojarte por algún acantilado que tenga buenas vistas. Aun así, la espina no saldrá de tu dedo. Son un ejemplo de perseverancia, más allá de la desintegración del todo. ¿Son conscientes las espinas de formar parte de algo más grande que ellas? ¿O son más bien individualistas, sin lazos ni patria? Seguro llevan sus ahorros a los paraísos fiscales de nuestra biología.

Esto debería alcanzar unas dos páginas, pero creo que lo dejaré en una. Soy de natural vago, o un vago natural, a no ser que me fustiguen. ¿Pero yo? Yo no fustigo a nadie, y menos a mí mismo.

La potencia huyó de Europa, recuerden lo que les digo. Escapó de Occidente. Tenemos la fuerza de lo construido, pero no de lo que está por construir. Han sido unos pocos siglos, mas lo mucho cansa, y en historia nada dura para siempre. No pasa nada. Yo ya tengo curiosidad por ver lo que acontece.

Vivimos en un país borrego. Lo más risible es que los borregos se señalan unos a otros, llamándose oveja. Saber leer no es saber leer. Saber escribir no es saber escribir. Esta educación no es educación. Quienes de verdad disponen nuestro adiestramiento se encuentran fuera de las escuelas. Hace falta algo más de pesimismo y toxicidad combativa. Los lunes no son maravillosos. Tu sonrisa no brilla hoy. Puede que estemos convirtiendo el mundo en un gran estercolero. Joder.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Le confessioni

Es la segunda película de Roberto Andò que veo. La primera fue Viva la libertà. En ambas aparece el irrepetible Toni Servillo, quien con su gesto triste se nos muestra como ajeno a las frivolidades del mundo. Qué mejor papel para él que el de un monje cartujo... en una reunión del G8. 

   La película es otra crítica al mundo en el que vivimos. Países sin soberanía y democracias que son hasta tal punto ficticias que aun sorprende que la gente siga creyendo en ellas. Alguien dijo que es más fácil engañar a un ser humano que convencerle de que ha sido engañado. Ahí estamos. Y ahora que lo pienso, Dios está presente en la cumbre de la mano del monje (¡invitado nada menos que por el director del FMI!), y uno se pregunta si no es hoy más fantástico creer en el poder de nuestros parlamentos que en el de ese ente creador que, en algún lugar, vela por nosotros.

(http://www.revistameta.com.ar)
   Se trata de un film ligero, no obstante; sin demasiada complicación. He leído por ahí que Andò se está ''sorrentinizando''; mas, aunque puede verse algo de ésto (Viva la libertà, que también recomiendo, tenía un tono más colorista), anda Andò aun lejos de conseguir la densidad de una Grande Bellezza. Pero está bien que cada director guarde sus formas.

   Mensaje sencillo, decía: el capitalismo neoliberal va en contra de lo que de bueno tiene el ser humano, y al Señor esto no le gusta pero que nada. "Dad y recibiréis" jamás entró en la agenda de las élites que dirigen la nave del mundo, las mismas que juegan a ser dioses con su maquiavélico concepto de la ''destrucción creativa'', que en poco se distingue de la idea (que ya hizo furor entre nazis y espartanos, por nombrar a un par) de que el fuerte tiene el derecho de esclavizar al débil. 

   Un mensaje un poco sensacionalista, diréis; moralista, izquierdista, simplista. ¡Pero qué psicópatas son quienes llevan las riendas...! Pues en mi opinión está muy bien que el cine italiano lo exprese en voz alta. Para qué está el arte, si no.


sábado, 2 de septiembre de 2017

Salir del laberinto

Dibujo del autor


   
  Es una sensación desagradable la de no saber qué hacer con la vida de uno o una. Es una sensación común en nosotros, los ahora jóvenes adultos. Existen muchas opciones, quizás demasiadas, pero casi todas ellas implican una formación previa difícil de asumir una vez sitos en el momento presente. Hiciste una elección, es la tuya. Si quieres cambiar de proyección normalmente debes bajar algunos escalones, en el concepto que nuestra sociedad maneja. Sea lo que sea lo que hagas, se comienza siendo explotado. Siempre ha sido así, dicen nuestros antiguos; trabajar gratis, hacer de sirviente, poner buena cara... es la forma de ir escalando. Quizás nuestro nivel de estudios -recordemos, resultado de años de esfuerzo- nos hace más críticos respecto a esa aparente necesidad de sobreexplotación. Y qué sueldos, buen Zeus. Muchos acabamos por desencantarnos con tantas idas y vueltas y discursos, con tanto 'sabemos lo que más te conviene' y tanta presión desde fuera del Laberinto, y entonces apreciamos que, efectivamente, nos hallamos perdidos, en un juego destinado a desorientarnos, y la conclusión es confusa. Quienes siguen con la partida parecen moverse con decisión; ahora este camino, luego aquel. Quienes tienen mejor olfato son empero los que aparecen quietos y aparentemente desorientados. Se han dado cuenta de que algo no marcha bien. Como espectador no apostarías por ellos: el juego no está hecho para sus límites. Comieron la fruta del conocimiento, y no hay mejor manera de desenmascarar paraísos.


miércoles, 23 de agosto de 2017

No queda café

   No queda café que es el placer de todo hombre refinado, civilizado, amaestrado en seguir la batuta que marca el paso de nuestro escaso pensamiento, limitado por las fronteras que la geografía de los medios establece en derredor de un territorio de menguante densidad neuronal. No es pues por deferencia sino por costumbre que negamos y asentimos al son de sus tambores, galeotes ignorantes de las cadenas que nos atan los unos a los otros hasta que el barco se va a pique y aun entonces, con el agua entrando a chorros por la herida abierta a espolón en nuestras mentes, queremos seguir negando la mayor mientras truenan los tambores en canción discorde, asintiendo y negando todo a una vez, yéndonos al fondo frente a un repleto anfiteatro donde los amos disfrutan de exquisita velada. 

   La clave está en creer que sabemos lo que sabemos. De eso te convencen. ''Eres un individuo inteligente, intelividuo indivigente, por tanto sabes que el cuento que te cuento, el viejo cuento que siempre te he contado y que te arropa como canción de cuna, es cierto veraz y único. De otra manera serías tonto y yo te he engañado, digo, te habría". Tremebundo despertar, muy mala resaca, los doctores lo desaconsejan y se venden píldoras para el consecuente mareo. Por eso crees saber lo que sabes y ni pizca más, y quien te provoca a la duda es loco ignorante, infante que cree en cuentos distintos que sí lo son. Y cuanto más viejo es el remero galeote más cree en la verdad aquella, menos siente las cadenas (¿qué cadenas?) y más confunde el tam-tam que le dirige con los latidos de su voluntad.

Ulpiano Checa, 'La naumaquia' (1894)

viernes, 18 de agosto de 2017

Breve incursión en el rap


Hoy le canto al basurero que saluda por la noche
al camarero que va en bici porque no se compró un coche,
a la mum que dobla horas para cuidar de sus críos
que está separada y sola
y aun sonríe y nunca llora...

que la veas porque llora-llora-lloramos por dentro
con cada atropello terrorista por todo argumento
si son blancos es por locos, si morenos, religión;
venga míster, no me jodas, son la misma corrupción

sarampión, enfermedad que ataca a los cerebros secos
extremismo ausencia de empatía odio en sus chalecos
frustración y falta de razones para (co)existir:
lo que no tuvo esa gente es lo que te sobró a ti

Habrá ahora que escuchar a cada puñetero idiota
sentar cátedra sobre el islam en su modo patriota
feas y oxidadas marionetas de media neurona
¡los del DAESH y la industria de armamentos os gestionan!

Bájate a la frutería, mira a Ahmed a la cara
¿crees que tiene menos miedo que tú, que está majara?
¿que no ama a sus dos hijos, que no paga su café?
¿que no quiso y le dolió, que te mira y no te ve?

Somos todos igualitos, pobres individuos escindidos
reprimidos oprimidos malgastados exprimidos
atemorizados, sin saber qué pasará.
Vete y cuéntale tu chiste, dile que se vuelva a Iraq,
''pa'pagar por quienes demostraron cómo el odio abrasa
dile adiós a tu gente, abandona tu casa''

y es que no ves lerdo amigo que aquí hay sólo dos bandos:
quienes usan su cerebro
y quienes ceden los comandos.


In Memoriam:víctimas de Charlottesville y Barcelona