Porque el saber no muere, sino inspira...
¡Oh, musas, despertad ahora! ¡No nos abandonéis aún!

miércoles, 18 de octubre de 2017

El fumador nocturno


El fumador nocturno
lucía espesos bigotes
llenos de alambres irregulares.
Su novia siempre le dijo
que en otra vida debió ser gato;
fue antes de dejarle
para juntarse con perros.

Su misión era ahora simple:
observar tras un periódico,
un árbol o farola,
a aquellos dignos de ser vigilados
por tan profesional cotilla.

La pantalla de humo de un cigarro
o el vapor del café ardiente
sobre el frío seco de la noche
se interponían como velo protector
entre él y su presa
-ya que es predador, el gato-
y le hacía figurarse en realidad paralela,
al otro lado de un espejo,
invisible a los ojos que hacia allí mirasen.


sábado, 14 de octubre de 2017

Sobre el amor

¿Dónde queda el amor cuando dos seres se separan?

  Se ha dicho que el pasado no existe, y ahí es adonde lo que fue una vez presente y futuro insondable va a parar. Queda en el mundo de las ideas, en el mundo del recuerdo, en el mundo de la ficción.
  Entonces te preguntas si alguna vez existió tal cosa como el amor; si alguna vez existe. Quizás el amor es más adjetivo que nombre, más contingente que sustancial, más enfermedad que órgano vital.   
  Quizás el amor necesita de dos partes, cuchillo y carne. La fusión parece perfecta, mas cuando ésta termina queda de un lado el corte, una laceración que siempre gotea, imposible de cerrar en quien enfermo amó. Es normal pues temer ser carne, preferir ser hoja, aunque ella no conozca la verdadera calidez más que cuando hiende.

lunes, 2 de octubre de 2017

Naciones

















Turbas de individuos más turbados
por la sinrazón chovinista
que por la sociedad y su destino
se concentran bajo la escasa sombra de
insignes trapos colorados
dispuestos a quemar los fetiches sacros
del contrario entre canciones,
tal que de esta hechicera manera
se torrasen sus ideas
ya que no nos placen.

Y el equino policial resopla con bochorno
Y el perro ladra puesto que ladridos oye
Y a los árboles les vale con que no les talen

viernes, 22 de septiembre de 2017

Amar muriendo


No es fácil hoy
hallar un alma para un alma.

Cuánto hay desconocido
tras dos ojos que cautivan,
como jungla sin clasificar sus fieras.

La risa común promete, etéreo sorgilegio,
desdichas por venir.

Te aferras al presente o lo abandonas
avanzándote al futuro,
tomando por el todo el desenlace.

Un final es seguro.
La fe o la ilusión
y el calor de su piel
ayudan a ignorarlo.

lunes, 18 de septiembre de 2017

La hormiga pirata


  Había una vez una hormiga pequeñita que derecha se dirigió a su rama, buscando su cama, su cama de siestas diurnas pues las dormidas nocturnas siempre se daban bajo tierra en el compacto hormiguero. Así la de la siesta era grata tarea ya que a diferencia del subterráneo túnel corría aquí una brisa fresca que provocaba y meneaba a la rama ligera, que se mecía como un barco en altamar. La hormiguita no se mareaba, al contrario le gustaba imaginarse hormiga pirata asaltando cargueros llenos de migas de pan impregnadas de aceite y grasa, de esas que caen de los soberbios bocadillos cubiertos de papel espejo. Siendo capitana de sin ley navío soñaba la hormiga que abordaba sándwiches, apuntando primero sus cañones contra los insectos rivales que quisieran robarle el botín, lanzando espadazos y defendiendo con picas su espacio aéreo de moscas y avispas. Si alguna otra nao hormiguera le disputaba el flotante trofeo, a su tripulación ordenaba arrojarse en combate despiadado, violento y cerrado, ella la primera en temeridad, tensas las cuerdas entre cubiertas, brincando de velamen a velamen, usando mandíbulas y espadas para sajar al enemigo. Nada se opondría a su destreza con estas herramientas, y por poder podría talar y arrojar por la borda el opuesto mástil en menos que se exclama un socorro. Sería una terrible hormiga conocida en los anchos mares charcudos, respetada por sus barbas, cicatrices y emplumados sombreros. Las soldado hablarían de ella con admiración y respeto en sus cambios de guardia; las oficiales de guardería usarían sus historias para someter a las traviesas ninfas a su voluntad; las reinas en sus salones escucharían de sus últimos golpes con singular mezcla de temor y deseo. Sería, sencillamente, una leyenda entre su especie.

  Era un sueño recurrente, que siempre tenía lugar cuando la aventurera siesteaba sobre la rama meciente. Mas por allí volaba un pájaro para el que todas las hormigas lucían iguales.


sábado, 16 de septiembre de 2017

Escritura aleatoria II

   El sabor del bambú penetraba dominante por la boca trasera del barcallo mientras ejecutaba su danza amorosa para ganarse los favores de una joven quasimasa. Esta, empero, todavía no había olvidado a su anterior compañero, así que dirigió un certero disparo de ectoplasma contra el intrusivo macho, el cual huyó despavorido colina arriba.
   La mala suerte del país quiso que los residuos del proyectil diesen con una harmónica sulfatada que pastaba cerca, haciéndola arder. Aquello fue como una declaración de guerra para los de su especie, quienes juntando sus pies por los hombros invocaron un diluvio como no lo había visto el mundo desde el último martes.
   Por suerte -pues el país la tenía también buena- una pipa alienada y astróloga que pasaba por allí, lo suficientemente enorme como para dar cabida en su hornillo al tabaco que fumarías en una vida, se ofreció a salvarles el culo a todos, y así navegaron los animalillos sin brújula ni astrolabio durante cuatro semanas y un mes, alimentándose en exclusiva de bambú ecológico mudo.

Figura y fotografía del autor

jueves, 14 de septiembre de 2017

Escritura aleatoria I



No logras entender que en mi mundo el trabajo es subalterno, y la creatividad va primera, ya consumida o desplegada.

Por libre asociación asocio planta con ventana, y tierra con falta de agua, de atención y, el ergo… planta seca.

Esto es un ejercicio, el primero de su especie. ¡Liberadme, oh dioses, de los opresivos barrotes de la presión social, inserta como injerto en mi propio yo!

Las mañanas libres dan lugar a cafés inesperados, con viejos amigos y conterráneos (gracias, Galdós) reubicados en este soleado mapa. 

Debo reducir el consumo de dos substancias: pornografía y expectativas sentimentales; ambas me distraen de lo principal.

La democracia ni se crea ni se destruye: se practica o no se practica.

Quizás debiéramos clavar una espada a una roca para solucionar las cosas. O teniendo un poco más de mala leche, podríamos rodear la hoja de una motosierra con cemento. Extrae la hoja, hijo, con suavidad, y serás nombrado rey. O reina, claro, que también las hay con ínfulas.

Leer la Biblia es un ejercicio interesante. ¿Cuántos cristianos la habrán leído realmente? ¿Y cuántos musulmanes el Corán? Edúcate y acude luego a la fuente. Como diría una compañía de viajes, ¡no dejes que te lo cuenten! Creo que leer directamente del texto arroja más luces que sombras, todo lo contrario de lo que hacen expertos y emisarios.

Todos buscamos mostrar nuestro valor y que se nos reconozca. Y más que nadie, quienes aseguran no hacerlo.

¿Cuándo vendrá Merlín a desatar el Ragnarok? Yo le votaría o, mejor aún, le arrojaría mi ropa interior. Seguro que el lobo Fenrir tiene los colmillos romos en comparación con los de nuestros banqueros, como clara es la mirada del maia Sauron en relación a la de nuestros políticos. ¡Pero, qué digo nuestros! Más bien nosotros somos de ellos. Y es que no hay pasar por alto la importancia de los detalles. Esto lo saben los villanos de ficción, y por eso gustan más que los del mundo real.

Ya no sé qué más decirte... Digestiones pesadas nunca fueron buenas compañeras. Ni las espinas en los dedos; si para colmo tus uñas son cortas, estás perdido: más te vale arrojarte por algún acantilado que tenga buenas vistas. Aun así, la espina no saldrá de tu dedo. Son un ejemplo de perseverancia, más allá de la desintegración del todo. ¿Son conscientes las espinas de formar parte de algo más grande que ellas? ¿O son más bien individualistas, sin lazos ni patria? Seguro llevan sus ahorros a los paraísos fiscales de nuestra biología.

Esto debería alcanzar unas dos páginas, pero creo que lo dejaré en una. Soy de natural vago, o un vago natural, a no ser que me fustiguen. ¿Pero yo? Yo no fustigo a nadie, y menos a mí mismo.

La potencia huyó de Europa, recuerden lo que les digo. Escapó de Occidente. Tenemos la fuerza de lo construido, pero no de lo que está por construir. Han sido unos pocos siglos, mas lo mucho cansa, y en historia nada dura para siempre. No pasa nada. Yo ya tengo curiosidad por ver lo que acontece.

Vivimos en un país borrego. Lo más risible es que los borregos se señalan unos a otros, llamándose oveja. Saber leer no es saber leer. Saber escribir no es saber escribir. Esta educación no es educación. Quienes de verdad disponen nuestro adiestramiento se encuentran fuera de las escuelas. Hace falta algo más de pesimismo y toxicidad combativa. Los lunes no son maravillosos. Tu sonrisa no brilla hoy. Puede que estemos convirtiendo el mundo en un gran estercolero. Joder.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Le confessioni

Es la segunda película de Roberto Andò que veo. La primera fue Viva la libertà. En ambas aparece el irrepetible Toni Servillo, quien con su gesto triste se nos muestra como ajeno a las frivolidades del mundo. Qué mejor papel para él que el de un monje cartujo... en una reunión del G8. 

   La película es otra crítica al mundo en el que vivimos. Países sin soberanía y democracias que son hasta tal punto ficticias que aun sorprende que la gente siga creyendo en ellas. Alguien dijo que es más fácil engañar a un ser humano que convencerle de que ha sido engañado. Ahí estamos. Y ahora que lo pienso, Dios está presente en la cumbre de la mano del monje (¡invitado nada menos que por el director del FMI!), y uno se pregunta si no es hoy más fantástico creer en el poder de nuestros parlamentos que en el de ese ente creador que, en algún lugar, vela por nosotros.

(http://www.revistameta.com.ar)
   Se trata de un film ligero, no obstante; sin demasiada complicación. He leído por ahí que Andò se está ''sorrentinizando''; mas, aunque puede verse algo de ésto (Viva la libertà, que también recomiendo, tenía un tono más colorista), anda Andò aun lejos de conseguir la densidad de una Grande Bellezza. Pero está bien que cada director guarde sus formas.

   Mensaje sencillo, decía: el capitalismo neoliberal va en contra de lo que de bueno tiene el ser humano, y al Señor esto no le gusta pero que nada. "Dad y recibiréis" jamás entró en la agenda de las élites que dirigen la nave del mundo, las mismas que juegan a ser dioses con su maquiavélico concepto de la ''destrucción creativa'', que en poco se distingue de la idea (que ya hizo furor entre nazis y espartanos, por nombrar a un par) de que el fuerte tiene el derecho de esclavizar al débil. 

   Un mensaje un poco sensacionalista, diréis; moralista, izquierdista, simplista. ¡Pero qué psicópatas son quienes llevan las riendas...! Pues en mi opinión está muy bien que el cine italiano lo exprese en voz alta. Para qué está el arte, si no.


sábado, 2 de septiembre de 2017

Salir del laberinto

Dibujo del autor


   
  Es una sensación desagradable la de no saber qué hacer con la vida de uno o una. Es una sensación común en nosotros, los ahora jóvenes adultos. Existen muchas opciones, quizás demasiadas, pero casi todas ellas implican una formación previa difícil de asumir una vez sitos en el momento presente. Hiciste una elección, es la tuya. Si quieres cambiar de proyección normalmente debes bajar algunos escalones, en el concepto que nuestra sociedad maneja. Sea lo que sea lo que hagas, se comienza siendo explotado. Siempre ha sido así, dicen nuestros antiguos; trabajar gratis, hacer de sirviente, poner buena cara... es la forma de ir escalando. Quizás nuestro nivel de estudios -recordemos, resultado de años de esfuerzo- nos hace más críticos respecto a esa aparente necesidad de sobreexplotación. Y qué sueldos, buen Zeus. Muchos acabamos por desencantarnos con tantas idas y vueltas y discursos, con tanto 'sabemos lo que más te conviene' y tanta presión desde fuera del Laberinto, y entonces apreciamos que, efectivamente, nos hallamos perdidos, en un juego destinado a desorientarnos, y la conclusión es confusa. Quienes siguen con la partida parecen moverse con decisión; ahora este camino, luego aquel. Quienes tienen mejor olfato son empero los que aparecen quietos y aparentemente desorientados. Se han dado cuenta de que algo no marcha bien. Como espectador no apostarías por ellos: el juego no está hecho para sus límites. Comieron la fruta del conocimiento, y no hay mejor manera de desenmascarar paraísos.


miércoles, 23 de agosto de 2017

No queda café

   No queda café que es el placer de todo hombre refinado, civilizado, amaestrado en seguir la batuta que marca el paso de nuestro escaso pensamiento, limitado por las fronteras que la geografía de los medios establece en derredor de un territorio de menguante densidad neuronal. No es pues por deferencia sino por costumbre que negamos y asentimos al son de sus tambores, galeotes ignorantes de las cadenas que nos atan los unos a los otros hasta que el barco se va a pique y aun entonces, con el agua entrando a chorros por la herida abierta a espolón en nuestras mentes, queremos seguir negando la mayor mientras truenan los tambores en canción discorde, asintiendo y negando todo a una vez, yéndonos al fondo frente a un repleto anfiteatro donde los amos disfrutan de exquisita velada. 

   La clave está en creer que sabemos lo que sabemos. De eso te convencen. ''Eres un individuo inteligente, intelividuo indivigente, por tanto sabes que el cuento que te cuento, el viejo cuento que siempre te he contado y que te arropa como canción de cuna, es cierto veraz y único. De otra manera serías tonto y yo te he engañado, digo, te habría". Tremebundo despertar, muy mala resaca, los doctores lo desaconsejan y se venden píldoras para el consecuente mareo. Por eso crees saber lo que sabes y ni pizca más, y quien te provoca a la duda es loco ignorante, infante que cree en cuentos distintos que sí lo son. Y cuanto más viejo es el remero galeote más cree en la verdad aquella, menos siente las cadenas (¿qué cadenas?) y más confunde el tam-tam que le dirige con los latidos de su voluntad.

Ulpiano Checa, 'La naumaquia' (1894)

viernes, 18 de agosto de 2017

Breve incursión en el rap


Hoy le canto al basurero que saluda por la noche
al camarero que va en bici porque no se compró un coche,
a la mum que dobla horas para cuidar de sus críos
que está separada y sola
y aun sonríe y nunca llora...

que la veas porque llora-llora-lloramos por dentro
con cada atropello terrorista por todo argumento
si son blancos es por locos, si morenos, religión;
venga míster, no me jodas, son la misma corrupción

sarampión, enfermedad que ataca a los cerebros secos
extremismo ausencia de empatía odio en sus chalecos
frustración y falta de razones para (co)existir:
lo que no tuvo esa gente es lo que te sobró a ti

Habrá ahora que escuchar a cada puñetero idiota
sentar cátedra sobre el islam en su modo patriota
feas y oxidadas marionetas de media neurona
¡los del DAESH y la industria de armamentos os gestionan!

Bájate a la frutería, mira a Ahmed a la cara
¿crees que tiene menos miedo que tú, que está majara?
¿que no ama a sus dos hijos, que no paga su café?
¿que no quiso y le dolió, que te mira y no te ve?

Somos todos igualitos, pobres individuos escindidos
reprimidos oprimidos malgastados exprimidos
atemorizados, sin saber qué pasará.
Vete y cuéntale tu chiste, dile que se vuelva a Iraq,
''pa'pagar por quienes demostraron cómo el odio abrasa
dile adiós a tu gente, abandona tu casa''

y es que no ves lerdo amigo que aquí hay sólo dos bandos:
quienes usan su cerebro
y quienes ceden los comandos.


In Memoriam:víctimas de Charlottesville y Barcelona

miércoles, 2 de agosto de 2017

Recuerdos


Nada resiste
la embestida del tiempo,
pero ésta, siempre
tarda en llegar.

Recuerdos que se agolpan
cual espíritus condenados
en los lugares que ensancharon tu alma
una vez,
abren ahora, sin violencia,
cortes profundos que volverán a sangrar.

Desaparecida ya la ofensa del cuchillo
queda el punto débil
por el que escapa mi alegría.

viernes, 28 de julio de 2017

Cantiga sureña


Si fuésemos los hijos
de un dios solar;
el mismo que calienta nuestras nucas
cariñoso.
Si le adorásemos como merece,
quizás entonces
nuestros espíritus vibrasen
como las cuerdas de guitarra
y nos lanzásemos
al asalto de la cargada diligencia
y a la revolución.

El calor forja el metal
Fotografía del autor. Benimaclet, Valencia
y la rebeldía.
Torna lo insípido en sabroso.
Pero nosotros
habitantes de una tierra seca;
nosotros cambiamos de dioses.
Le rezamos al dinero y al trabajo,
al crédito y al auto,
al teléfono,
a todo aquello que nos permite hablar
sin vernos,
ahorrar tiempo de vida
y entregárselo al producto.
En resumen:
morir más raudos.

La filosofía del frío nos ha calado
un poco a todos.
Las dosis son constantes y producen
adicción.
Vemos a los triunfadores
del dios moneda
venir al Sur a disfrutar
de un sol que les abrasa,
y trabajamos duro
bajo el mismo Sol
para obtener
más pizcas
de su dinero.

Migajas
y aprobación.

miércoles, 12 de julio de 2017

¿Y tú qué esperas?


A menudo caen las flores del árbol
sin que nadie se dé cuenta.
¿Y tú qué esperas?

Conservo un viejo ventilador
prácticamente inútil.
Pero es honrado y orgulloso.

En ocasiones, cuando follo
tengo miedo,
pues que contacto con nuestra nada.

Distinguimos a héroes y villanos
por el orígen de la sangre
que alimenta a sus espadas.

Nunca le pidáis
la hora a un gato.
Son terribles.

miércoles, 28 de junio de 2017

Una anécdota

 Una terraza repleta en un bar cualquiera. El Mediterráneo ruge de turistas no lejos de allí, mientras el sol brilla espléndido.


Camarero. — Buenos días, señor. ¿Qué desea tomar?

Cliente. — Quiero un plato de sesos humanos. Aun no he tenido la ocasión de probar los de esta bonita ciudad.

Camarero.  — Discúlpeme, pero no vendemos sesos. Si quiere le traigo la carta y ve las tapas que tenemos.

Cliente. — ¿Así que no hay sesos? (Airado.) ¡Pues tráeme esa carta, venga!


(El camarero va a por la carta, admitiendo que la mitad de la humanidad, al menos, es perfectamente imbécil.)


Camarero. — Aquí tiene, caballero. ¿Qué le pongo para beber?

Cliente. — Una Coca-Cola sin cafeína, sin limón, mezclada con tu sangre servil.

Camarero. — Hay que joderse.

Cliente. — Me das ahora mismo el libro de reclamaciones.

(El camarero fue a la postre despedido y sustituído por otro nativo, de aspecto más pálido que el anterior.)

domingo, 25 de junio de 2017

Paseo nocturno

El árbol negro-verde se recorta sobre el negro-azul del cielo
mientras luces cuadrúpedas abordan infinitos de nada.

La urbe descansa en inquieto murmullo.
Las hojas dejan sus árboles y las copas
se agitan en el aire frío
conspirando.

Ciudad de gases, de gris madera acero sucio.

Humanidad sin tregua.


lunes, 12 de junio de 2017

Propaganda

¿Qué hay de nuevo bajo el sol?

Bajo el sol, muy poca cosa.
Un musgo que se mueve
en aparencia aleatoria.
Desamores y amores
ficticios como salas de cine
y cual películas, reales.

Las preocupaciones, las necesitamos.
Son nuestros bárbaros,
nos dan razón de ser.
La libertad, la imaginamos:
siempre podemos elegir
si las opciones nos son dadas.

Hadas y brujos nos repiten
lo bonito que es vivir
ellos mediante.
Para los más,
no hay más ruta que la sabida

y bien sabemos quiénes manejan
con sin par maestría
las verdes sombras de nuestra cueva.

jueves, 1 de junio de 2017

Manzanas

Hank se había volado la cabeza múltiples veces. Su única amiga, Josefina, no lo aprobaba. Sin embargo seguía trayéndole balas puntualmente, cada miércoles, reunión que aprovechaban para hablar de todo un poco.

Hank ya no tenía cara, ni cabeza. La había ido perdiendo tiro a tiro. ‘Toda afición tiene su coste’, había oído decir a alguien cuando aún tenía orejas. Pero a él no le preocupaba.

‘¿Cómo están tus padres?’

‘Muy bien, Hank’

‘Te veo mejor’

‘Sí, aquello fue un virus solamente. Ya pasó. ¿Y tú cómo estás?’

‘Últimamente me cuesta dormir’

Hank apoya la pistola en el aire, donde debiera estar su sien, y descarga un tiro que va a parar cerca de los demás agujeros en la pared.

‘Hank, te dije que no lo hicieras delante de mí. Me asusta la explosión’.

‘Ya deberías haberte acostumbrado. Además, ¿cómo quieres que recuerde lo que me dices? Ya no tengo memoria, y vienes muy poco’

‘He empezado a trabajar, ya te lo… No importa. En el bar. Estoy allí muchas horas, soportando a los insoportables. Acabamos muy tarde y yo llego agotada a casa. Me gustaría venir más a verte. De hecho te echo de menos por las noches. Es una suerte que acabe tan cansada’

‘Oye, cómete una de tus manzanas. Me encanta verte comer manzana. Pones unas caras muy graciosas’.

Josefina sonríe y se lleva una manzana a la boca, atacándola con un crujido mientras mira fijamente a Hank, quien también sonríe con unos músculos que ya no tiene. Él clava sus invisibles ojos verdes en ella.

‘Hank, quiero que me dispares. Quiero quedarme aquí contigo’

‘Pero amor, eso sería espantoso. No que te quedes aquí; el calibre de mi pistola te destrozaría la cara, y a mí me encanta tu cara. Por favor, no me pidas eso’

‘¿Y si me disparas en el pecho, justo en el corazón? Creo que también es una muerte rápida, y sería romántico. Ya me disparaste ahí una vez, ¿recuerdas? Creo que nadie me volverá a acertar jamás. Todos me parecen previsibles a tu lado. Me aburren. Me aburre la vida. Hank, por favor, hazlo por mí’.

‘Coge otra manzana’, le dice Hank mientras levanta la pistola. Los dos se miran y sonríen mientras los labios de Josefina se cierran sobre la fruta, con el agua azucarada resbalando en su barbilla. Se oye una explosión, y la manzana cae rodando hasta parar en una esquina.



La policía acudió a la llamada de un vecino, harto de tantos tiros. Encontraron dos cuerpos tendidos en una habitación sucia. Uno se hallaba en avanzado estado de descomposición, con el cráneo destrozado. El otro pertenecía a una joven. Tenía manzana en la garganta y en su mano una nueve milímetros.


lunes, 8 de mayo de 2017

Vitamina

Fotografía del autor. Alboraia, València.

Es como si el mundo
en su belleza
se opusiese tenaz a tus tristezas.

Y se dio cuenta el viejo
quizás demasiado tarde:
"la vida es
tal cual la piensas"


miércoles, 19 de abril de 2017

Diálogos conmigo mismo (II)

Tarambanas de volátiles convicciones
creen hollar el infinito con sus
finitas disquisiciones.
Aburren al más pintado pero, escucha,
tienen derecho a cansar y cansarse.

La vida son dos días y es más fácil
seguir la corriente sin mirar
si es ancho río o arroyo
lo que navegas.

Cálmate míster,
que nada importa un comino
en realidad.

Parece cruel
no dejar follar a los gatos, al fin y al cabo,
¿a qué contrato se acogieron?
pero, escucha,
somos grandes justificando,
maestros de la melodía hipócrita.
¿Acaso no dimos su nombre a
la Creación?

Pues cierra ya el pico,
con mi escogida boca te lo ordeno.

¡Macaco!

Vicky Mount, 'Silent Night'

viernes, 7 de abril de 2017

Soledad colectiva



¡Son tan simples! Piensan lo que otros quieren que piensen, lo que a ellos les conviene nomás. Desnudos de mecanismos serían incapaces de concebir una sola idea. Nada propio. Son cristales reflejando luces. Unos pocos son sofisticados, y llegas a creer, por un momento, que entienden algo, que componen algo más que espejos. Tan sólo es la esperanza de un espíritu al que asusta la soledad.

domingo, 19 de marzo de 2017

Qué raro


El dragón agita sus colas
de tormenta
y el tambor toca a juicio
en explosión frenética.
El amor
y la muerte
bajan cogidos de la mano y un gato
sonríe
como lo hace el pirata
ante el punto en que escondió el tesoro.
Un lindo periquito
pecho vacío de ambición
con dolor se observa en
el espejo que plantaron frente a su jaula.
El calor abrasa esa ciudad
con población de hielo:
La oposición
de sus manos
es tan veloz
como fugaz su sentir.
El reloj de arena, roto
les va a la contra y se une
a un desierto
de eones de antigüedad.

Dibujo de Luka Adler
















- ¿Qué narices significa eso?

- No lo sé. Nada. Supongo que algo que llevo dentro. He escrito unas cuantas palabras que me venían a la mente; la palabra que fuese, la primera. Cada una debía dar lugar a un verso, y este es el resultado.

- Me gusta, aunque sólo un poco. Por supuesto que es algo que llevas dentro. ¿Qué si no? ¿De dónde viene el arte, si no de lo que llevamos dentro? Y de lo que nos va por fuera. Verás: 

   Los gatos, los gatos parecen guardar secretos. Y tú vives con un gato. Te gusta la idea de que los gatos nos superen en inteligencia y simplemente estén al tanto de algo que nosotros los humanos ignoramos; qué mejor que hacerles conocedores del porvenir. Por cierto, no sé qué tienes con el apocalipsis. Varía un poco, misántropo.
   El periquito te representa a ti, sintiéndote cada vez menos ambicioso... aunque también más libre. Quizás piensas que el precio de mantener ambiciones que consideras vanas es acabar observándote en un espejo a través de unos finos barrotes, los del mañana igual al ayer, los del camino trazado y hollado. O quizás tienes miedo de tener alas para nunca usarlas: perfectamente pudiera tratarse de una jaula metafórica. El miedo es tu cárcel y la de todos.
  La población de hielo. Eso es una pulla a la gente anónima con la que te cruzas continuamente, personas que parecen ocuparse en nimiedades y preocuparse por nada. Sabes que no es cierto, no siempre. Ves a la gente a tu alrededor, aquella a la que conoces un poco; ves sus desgracias personales. Quizás echas de menos almas más sensibles, pero lo del 'hielo' es rabia que sientes ante tus descubrimientos, ante tu reciente despertar a la mala prosa del mundo. En el mismo sendero, amor y muerte es de una ligazón tan obvia que ni entraré en ella. 
  El reloj representa lógicamente el tiempo, que va a la nada universal, y nada somos. El tambor es por las fiestas de tu ciudad, que por fin terminan -llevas días oyendo las bandas de música-, y dragón fue la última palabra que escuchaste justo antes de empezar tu divertido juego. 

- Muy bien. Destrozaste todo misterio que el poema pudiese guardar para mí. Por eso prefiero no mirarlos mucho. Si los miro poco, puedo olvidarme de lo que me llevó a escribirlos, hasta que llegan a parecer obra de otro.

- Es difícil analizarse a uno mismo y sorprenderse en el proceso. Confirmas lo que ya sabías. Así de simple. 

viernes, 3 de marzo de 2017

Una moda

Ser víctima mola.
Del sistema, del amor, del otro,
de todo aquello que en verdad
no existe.

No me jodas,
mártir.
Aquí andamos todos perdidos
entre dos nadas y
no defiendo la cabeza del tirano
Minotauromaquia, Pablo Picasso (1935)
ni al certero desamor
ni a tu incomprendido,
pero sobre todo,
sobre
todo
no te defiendo a ti,
ni me defiendo a mí.

Vivo,
persevero,
como Ícaro me lanzo y
estrello, mas soy
pesado como el plomo.
Con cada hostia cambio el molde
y ya estoy listo
-la cara más guapa-
para otro round,

Yo fui también víctima.
Llenito y con suaves plumas.
Necesitado
de caricias.
Ahora soy un monstruo:
escamas de lagarto,
moral de gato.

Y ando suelto.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Chefchaouen

Canción norteafricana
de tambores e idioma-arena.
Altos cúmulos de piedra
rascan el vientre a las nubes.

La sensualidad callada grita
en dos ojos de ágata.
Leve adiós.
Amor minutero pero intenso
como lo dulce de esta tierra.

La fe no se dice, se practica,
su ciudad invoca-provoca la religión.
La nuestra, basada en el opio-materia feliz
no es mejor,
sí contagiosa, irritante; adictivo
humor de la modernidad que se extiende por contacto,
lepra que todo lo pudre y lo iguala
separándolo de su naturaleza.

Vista Chefchaouen, Marruecos. (Fotografía del autor)

sábado, 7 de enero de 2017

La ruta

El farol de la plaza ilumina
con luz de luna
mis desesperanzas
y me pregunto por cuántas rutas 
transitarán mis huellas;

huellas que son ligeras o son pesadas
al placer
de una luz de luna.

Paisaje nevado en la montaña turolense
(fotografía de María Minguez)